Hay aficiones que hay que poder permitirse. Una de ellas son los veleros de lujo, que para algunos de nosotros cumplen un sueño de libertad. Conquistar los océanos, ser tu propio capitán y navegar de A a B. Pero no siempre es asequible y, por su elevado coste, el sueño de tener barco propio acaba en agua de borrajas. Sin embargo, hay otra forma: se puede alquilar el lujo en alta mar y concederse este capricho un par de veces al año.

¡Barco a la vista!

Veleros de lujo

Blancos como la nieve, nobles y elegantes se hacen a la mar: así son los veleros de lujo. Los ricos se los permiten con su dinero de bolsillo; los demás procedemos de esta manera:

  • En internet hay empresas de chárter de todo tipo
  • Allí se pueden alquilar determinados barcos para fechas concretas
  • Los precios varían según el tamaño y el equipamiento especial de los yates
  • No se adquiere ningún compromiso y se pueden alquilar por periodos limitados
  • En algunos casos se pueden fletar con tripulación
  • O bien tomar el timón uno mismo con la familia y los amigos
  • Conviene tener algunos conocimientos previos y la titulación náutica

Así se zarpa con seguridad y sin problemas, y se va conociendo el yate y sus particularidades. Quien pueda permitirse este lujo también puede comprarlo de segunda mano o pedir buenas ofertas. Eso sí, hay que tener en cuenta los costes corrientes y el mantenimiento, que son los que encarecen tanto esta afición.

El chárter puede ser la solución perfecta

Veleros de lujo

Para quien no vive junto al mar, el chárter es sencillamente ideal. Los veleros de lujo ya están esperando y se ofrecen en abundancia. Ya sea para las vacaciones, para el fin de semana o para una travesía más larga, los distintos modelos están listos para cualquier ocasión. Toca desconectar en alta mar, y los huéspedes son el centro de todas las atenciones. Según el rango de precios, incluso puede haber un cocinero que mime a los invitados durante todo el viaje con una oferta gastronómica única. Así, el chárter puede ser la solución perfecta y permite adentrarse en el mundo de la náutica. Porque la navegación tiene mucho que ofrecer y a menudo deja asombrados a los profanos. Ya sea en el mar o en el lago de la zona, estos yates son conocidos por su lujo y suponen unas vacaciones diferentes. Por eso los veleros de lujo valen lo que cuestan, ya que ofrecen una comodidad de uso elevada y fuera de lo común.

Se puede crear adicción

Muchos se han rendido a ellos y no quieren renunciar a la comodidad en alta mar. Los veleros de lujo forman parte de ello. Muchos acaban enganchados y pasan con ellos sus vacaciones o sus días libres. Otros viven casi a bordo y otros lo consideran una afición. Por tanto, hay muchas razones para ser fiel a estas embarcaciones extraordinarias. Además, transmiten libertad y despreocupación, y más de uno tira sus problemas por la borda. En internet se pueden admirar y, si se quiere, comprar o fletar.